Este año las tendencias en decoración se centran en la naturalidad y la elegancia atemporal. Los acabados en estuco veneciano y tierras florentinas vuelven a estar en auge, aportando sofisticación y textura a los espacios.

Además, los colores neutros como el beige, el crema y los tonos tierra se combinan con acentos en verdes o azules profundos para crear ambientes acogedores y modernos. Complementar estas técnicas con molduras o detalles en escayola añade un valor extra al diseño de interiores.

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